lunes, 29 de agosto de 2022

Declaración Política de ICW y Movimiento de Mujeres Positivas

agosto 29, 2022 0


 

Ciudad de Panamá, a los 25 días del mes de agosto de 2022


DECLARACIÓN

NOSOTRAS, LAS INTEGRANTES de ICW LATINA (Comunidad Internacional de Mujeres) y el MM+ (MOVIMIENTO DE MUJERES POSITIVAS), preocupadas por la falta de avances significativos en la respuesta al VIH en las mujeres de nuestra región, DECLARAMOS:


Habiéndonos reunido en Panamá, para la construcción de una agenda interseccional en favor de las mujeres con VIH o que son afectadas por el mismo en la región de América Latina y el Caribe, desde un enfoque en educación para la paz y de género, con una perspectiva de sororidad, buscando un espacio de reflexión, cooperación y posicionamiento político sobre nuestra realidad en el “Foro Proyectando el fin de la violencia hacia las mujeres con VIH y el cumplimiento de los derechos sexuales y derechos reproductivos”, hemos trabajado juntas para transformar el presente y el futuro de las más de 630.000 mujeres con VIH de nuestra región.

Día a día, nuestro trabajo en los territorios, nos permite abrazarnos como mujeres de la región de América Latina y el Caribe en nuestra diversidad: mujeres con VIH, mujeres que nacieron con VIH, mujeres afectadas por el VIH, mujeres Cis, mujeres trans, mujeres no binarias, mujeres migrantes, mujeres desplazadas, mujeres con discapacidades, mujeres heterosexuales, mujeres bisexuales, mujeres lesbianas, mujeres afrodescendientes, mujeres de pueblos originarios, mujeres indígenas, niñas, mujeres campesinas, mujeres rurales, mujeres adolescentes, mujeres jóvenes, mujeres adultas, mujeres mayores, mujeres usuarias de drogas, mujeres privadas de la libertad, entre otras. Evidenciando, que somos afectadas por las mismas brechas estructurales.

Impulsándonos a fortalecer nuestros vínculos y profundizar en la riqueza de la diversidad, nos ayuda a focalizar la mirada en las causas estructurales de la VIOLENCIA E INEQUIDADES de género que nos vulneran a las mujeres en toda nuestra diversidad y que provocan nuestras desapariciones, asesinatos, feminicidios, tratos inhumanos, torturas, trata, pérdida de la salud, entre otras múltiples formas de violencia que amenazan nuestra sobrevivencia, en el marco del buen vivir.

Queremos una respuesta al VIH regional desde los enfoques de derechos humanos, género, interculturalidad e interseccionalidad, con perspectiva comunitaria en cada uno de los países de la región.

Los nuevos datos de ONUSIDA sobre la respuesta mundial al VIH revelan que, durante los dos últimos años de la COVID-19 y otras crisis mundiales, se ha detenido la respuesta a la pandemia del VIH, los recursos se han reducido y, como resultado, están en riesgo millones de vidas de mujeres.

En el mundo, las nuevas infecciones se produjeron de forma desproporcionada entre las mujeres jóvenes y las adolescentes, produciéndose en este grupo de población nueva infección cada minuto en el año 2021.

Las conmociones mundiales, entre las que se incluyen la pandemia de la COVID-19, los conflictos armados y el cambio climático, han profundizado y exacerbado aún más el abandono a la respuesta al VIH en las mujeres. Estas situaciones han provocado a nivel mundial un preocupante “efecto domino”: el aumento en los precios de los alimentos, en la inseguridad alimentaria de las mujeres con VIH, lo que provoca a su vez, las interrupciones en los tratamientos.

ALERTAMOS que las políticas del VIH que priorizan a diversas Poblaciones Clave nos borran a las mujeres en su totalidad como grupo de población estratégica. Si bien las mujeres somos participes de grupos de Población Clave, al segmentarnos dentro de las diversas categorías, nos fraccionan, silenciando las causas estructurales de la pobreza, el machismo, la misoginia, la violencia, el patriarcado, racismo, que provocan de manera reiterada la violación a nuestros derechos como colectivo y profundizan el estigma y la discriminación.

En este Foro, participamos mujeres jóvenes, quienes demandamos el seguimiento de nuestra agenda desde un enfoque interseccional de género en la respuesta al VIH, que parta del reconocimiento de las niñas, adolescentes, mujeres jóvenes y mujeres adultas con una mirada de salud integral y una participación activa a través de un enfoque multisectorial. Este enfoque debe garantizar el pleno acceso a los servicios de salud integral, el buen vivir, una vida libre de estigma, discriminación y toda forma de violencia para que se atiendan las diferentes necesidades en base a los diversos contextos. Se deben promover y liderar investigaciones que incluyan la voz de la sociedad civil, que posean datos desagregados por género y edad que permitan la elaboración de recomendaciones y el diseño de herramientas de incidencia política para crear cambios a través de las Políticas Públicas.

Las mujeres jóvenes nos comprometemos a fortalecer los espacios en los que pertenecemos y a crear sinergias para construir espacios inclusivos. Contaremos con la célebre mentoría de las lideresas de la región para formar, empoderar, abogar e incidir en espacios de toma de decisión y eventos claves de incidencia política sobre el VIH. Mapearemos constantemente estos espacios para garantizar el cumplimiento de nuestros compromisos locales, estatales, nacionales y regionales en la respuesta al VIH y de no dejar a nadie atrás en la reducción de las desigualdades, en nombre de todas las mujeres que vivimos con VIH, visibilizando niñez, adolescentes, jóvenes que nacen con

VIH y son afectadas por VIH en Latinoamérica y el Caribe, a formar, empoderar, abogar e incidir en espacios de toma de decisiones.

EXIGIMOS

• Exigimos que la agenda de mujeres con VIH sea incorporada dentro de otras agendas a nivel nacional e internacional.

• Exigimos recursos técnicos, financieros, humanos, para acelerar la respuesta en la agenda de mujeres y VIH en la región de latinoamericana y del Caribe.

• Exigimos la desmedicalización al VIH atendiendo todos los aspectos biopsicosociales que influyen e impactan en las vidas de las mujeres con VIH.

• Exigimos ser partícipes en espacios de toma decisión y eventos clave a nivel nacional y regional, para fomentar los nuevos liderazgos y relevos generacionales

• Exigimos la incorporación de niñas, mujeres adolescentes, mujeres jóvenes y mujeres adultas con su propia voz.

• Exigimos la eliminación de todas las formas de violencia hacia las mujeres, incluida la violencia obstétrica.

• Exigimos el cumplimiento de los derechos sexuales y reproductivos.


Nos comprometemos en forma unificada con toda la diversidad e interseccionalidad de las mujeres de la región de Latinoamérica y el Caribe a hacer un seguimiento de los compromisos exigidos en el marco del Foro Político de Mujeres con VIH 2022.


EL VIH NOS MATA, LA VIOLENCIA TAMBIÉN


Firmamos, Bolivia, Ecuador, Costa Rica, Chile, Rep. Dominicana, Argentina, Colombia, Cuba, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Brasil, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay, Venezuela, Belice y México.



miércoles, 20 de julio de 2022

Feminismos Negros: Aprendizajes y posicionamientos desde Cuba

julio 20, 2022 0

Rosa Campoalegre

El mes pasado, nuestra compañera Yari Campos participó de la 9na Conferencia Latinoamericana y Caribeña de Ciencias Sociales: Tramas de las desigualdades en América Latina y el Caribe, saberes, luchas y transformaciones. 

Entre otras actividades que para este evento se llevaron a cabo en la UNAM, Ciudad de México, destacaron los talleres y charlas "Racismo, negritudes y afrolatinidades" y "¿Qué son los feminismos negros? Debates epistémicos prácticas en cimarronaje y desafíos políticos en Post pandemia", este último coordinado por la profesora, escritora e intelectual cubana Rosa Campoalegre.

Debido a que este 25 de julio se conmemora el Día Internacional de la Mujer Afrolatina, Afrocaribeña y de la Diáspora, pensamos que se trataba de una opornutidad para fortalecer la visiblzación de las mujeres afrodecendientes y su situación en nuestra región, situación ciertamente cargada de complejidades, pero también de sutilezas. 

Ante la imposibilidad de reproducir las charlas y talleres llevados a cabo en la UNAM el mes pasado, nos pusimos en contacto con Rosa Campoalegre para pedirle una colaboración siquiera simbólica. El resultado es este texto que reproducimos a continuación, el cual nos cedió con gran generosidad.

Les invitamos a leerlo.


Feminismos Negros: Aprendizajes y posicionamientos desde Cuba

Para Cuba, la interrogante es una viajera fiel, que tiende a acompañar nuestras vidas, desde lo estratégico y lo cotidiano; por ello me he permitido emplearla como detonante, o más bien catalizadora, de este diálogo. A escala internacional, Cuba suele devenir asunto controversial, polémico y, al unísono sigue siendo inspirador, debatiéndose entre mitos y des/encuentros.

También, la realidad cubana es interpelada “casa adentro”, en los ámbitos familiar, laboral, escolar, cultural y comunitario. Por doquier emergen interrogantes que impulsan soluciones u orientan novedosas búsquedas. Todo ello transcurre al calor de las tensiones y los retos de un modelo de desarrollo social proyectado a la equidad, que actualmente es objeto de transformaciones cruciales acotadas en la conceptualización programática de desarrollo socialista sostenible y próspero.

Pero emergen o ganan mayor atención nuevos temas de debate. Este que hoy compartiré con ustedes, los feminismos negros, sin margen a dudas, es ilustrativo e integra tales emergencias temáticas. Les confieso que ese plural resulta decisivo, no solo en el plano teórico, sino en las prácticas sociopolíticas. Un plural en materia de feminismos que implica el reconocimiento de la multiplicidad de contextos, programas, iniciativas, agenciamientos sociales, personalidades y especialmente sus modos de hacer y sus fortalezas. Centraremos este primer acercamiento en comprender qué son los feminismos negros.

En los intercambios académicos, encuentros feministas, foros sociales y eventos de diversa índole, nos ha acompañado una pregunta: ¿Existen los feminismos negros en Cuba? En buen cubano podría decirse, o tal vez simplemente pensarse, que “es la pregunta del millón”. Nótese que ella, aunque reiterada en disímiles escenarios y por diversas voces, no pierde su encanto, y es que sigue siendo clave para entender otras miradas a la sociedad y al activismo social en el país. Insisto en que es una mirada sin la cual hoy no podrían entenderse, en Cuba, los feminismos ni la lucha contra el racismo.

En torno a la insistencia en esa pregunta, cabe apuntar al menos tres factores claves incidentes, a sabiendas de que se trata de una respuesta inconclusa, pues alude a un proceso complejo construido en y para las propias luchas que han desarrollado las mujeres afrodescendientes a lo largo de la historia. Tardíamente irrumpen en la academia, pues nacen y crecen como texto oral difundido en calidad de performance político en plenas luchas emancipatorias.


A continuación los precitados factores:

1. Afloran las particularidades del proceso cubano que no se pueden atrapar en patrones teóricos o políticos tradicionales, en tanto se distancian de otras experiencias socialistas más universales. Cuba tiende a ser etiquetada como “caso raro”, otras veces es satanizada o idealizada en el debate político e incluso académico.

2. Emerge la imagen social históricamente fabricada sobre Cuba como una sociedad que tiende a sostener discursos en un solo plano, monolíticos, sin matices, a una sola orden como en un frente de batalla.

La complejidad y diversidad crecientes de la sociedad cubana posibilita la de/construción de esa visión estereotipada latente, que intenta mantenerse predominante, a contrapelo del intenso proceso de cambios socioestructurales caracterizados por la emergencia de nuevas clases, grupos y sectores no tradicionales asociados a la diversificación de los tipos de propiedad, especialmente la privada, la cooperativa, así como de otras formas de propiedad y de “gestión no estatal”; el aumento de las desigualdades sociales y el crecimiento del activismo social, con iniciativas organizativas desde la sociedad civil y discursos emergentes, en ocasiones disonantes.

3. Completa estos porqués la situación y las perspectivas del activismo afrocubano y el papel decisivo que en él desempeñamos las mujeres afrodescendientes como expresión de liderazgos afrofeministas.


Sobre tales presupuestos, ante la pregunta de si existen feminismos negros en Cuba, el punto de partida me encuentra posicionada en decir y hacer posible el Sí rotundo y militante. Rotundo porque los feminismos negros son, en primera instancia, un proyecto histórico de lucha asentado en la ancestralidad y sus desarrollos ante los nuevos desafíos contra el patriarcado, el racismo y la invisibilización. Es militante al tejer redes teórico-prácticas movilizativas, desde el núcleo de nuestras familias, comunidades de interacción de todo tipo y los barrios como lugar por excelencia de los afrofeminismos, o en la frontera que desdibuja lo académico del activismo, creando espacios inéditos de rupturas desarrolladoras.

En torno a esos espacios, aún en tensión, vale la pena revisitar la obra de Georgina Herrera, una de las voces emblemáticas de la poesía negra en Cuba, a fin de encontrar en su poema “Elogio grande para mí misma” rasgos definitorios de los feminismos negros, al señalar: “Soy la fugitiva, la que rompió las puertas de la casa del amo y cogió el monte”. Y en ese monte, como espacio de rebelión, se alzan los conocimientos hechos enfoques, herramientas y prácticas afrofeministas. El referido vocablo, metafóricamente sugiere, además, la confluencia de variadas formas y rutas de estos feminismos, así como la dinámica de su crecimiento.

Esa ruptura de las puertas en la casa del amo, esa impetuosa salida nos habla de las resistencias como eje transversal de los feminismos negros y su inevitable enfoque decolonial en la América Latina y el Caribe, a fin de barrer las estructuras económicas, políticas, espirituales y simbólicas de la colonialidad. Más que una fuga, es un hecho épico de rebeldía. Con la casa del amo se dejan atrás las múltiples opresiones como mujer y negra. Y al rescatar un “Elogio grande para mí misma”, Georgina Herrera manifiesta la identidad y el orgullo de ser negras como condición diamante y brújula de las afrofeministas.


Rotundas y militantes son las voces afrofeministas porque tienen su base enre/aprender a decir No. Los feminismos:

1. no son un hecho nuevo, sino histórico;

2. ni son una moda centrada en lo extranjerizante o específicamente exportada desde los Estados Unidos;

3. no empezaron con la visita del expresidente Obama a Cuba;

4. no hacen daño al proyecto revolucionario de unidad, por el contrario;

5. no nos debilitan como Revolución, nos fortalecen, nos multiplican, desde otro lugar de enunciación, absolutamente compatible con el ideal nacional.


En consecuencia, no ceso en responder, emocionada y convencida, que mientras existan luchas contra el racismo, por la igualdad y la emancipación de las mujeres, habrá feminismos negros. Ese es el caldo de cultivo que los sostiene, mejora, amplía y reproduce socialmente.

Los feminismos negros o afrodiaspóricos, atendiendo a su origen y desarrollo, constituyen pensamiento y acción política contrahegemónica, y dadas las metas históricas de nuestra región, son decoloniales, como herramienta de lucha contra la colonialidad del poder, el saber y el género. Ubicados en la intersección conflictual de género y raza como ejes estructurantes de su matriz constituyente, son teoría crítica, campo de batalla, lugar de enunciación de las mujeres negras y “mestizas”.

Constituyen un posicionamiento ético que cuestiona no solo qué se produce, sino cómo, dónde, con qué, en qué condiciones y para qué es empleado todo el arsenal teórico y práctico producido (Campoalegre, 2020). El primer congreso de conspiración afrofeminista celebrado en Colombia lo define además en calidad de “agenda de investigación, estrategia de solidaridad y justicia restaurativa” (Vergara y Arboleda, 2014, p. 109).

Los feminismos negros asientan nuestra historia y señalan la ruta hacia futuros enfocados en la justicia y la igualdad. Somos una historia frecuentemente negada, omitida o contada por otras personas, racializada y distorsionada. Sin embargo, somos una historia alternativa, “(in)disciplinada” y fundante de la nación y nacionalidad cubanas. La invitación es a narrar nuestras propias historias valientemente “(in)disciplinadas”.

No es casual, entonces, que hayan sido blanco permanente de invisibilización, desde los orígenes hasta el presente en que, bajo el imaginario social, se reiteran lógicas universales: “todas somos cubanas, somos iguales, tenemos los mismos derechos”. Ese criterio nos conduce a reflexionar, desde el pensamiento crítico, acerca de dónde quedan las historias de vida diferentes y el aprovechamiento real de las oportunidades; qué papel juegan los distintos puntos de partida; si tendremos idénticas demandas y metas ante diferentes problemas, necesidades y condiciones de vida; si en realidad es vital pensar en las diversificaciones de estas y de su reflejo conceptual.

La invisibilidad del pensamiento y la acción afrofeministas, tanto por el patriarcado, como por el propio movimiento feminista, ha recibido un categórico contradiscurso. Así lo expresa la lideresa afrobrasileña Suelli Carneiro (2003), quien hace un llamado histórico a “ennegrecer el feminismo”:

Desde esta perspectiva, la lucha de las mujeres negras contra la opresión de género y de raza viene diseñando nuevos contornos para la acción política feminista y anti-racista (…). Afirma esta nueva identidad política que resulta de la condición específica de ser mujer y negra. El actual movimiento de mujeres negras (…) está promoviendo la síntesis de banderas de lucha que históricamente han sido levantadas por los movimientos negros y movimientos de mujeres del país, ennegreciendo de un lado las reivindicaciones feministas para hacerlas más representativas del conjunto de las mujeres brasileras y, por el otro lado, promoviendo la feminización de las propuestas y reivindicaciones del movimiento negro.

Este justo reclamo en Cuba puede sintetizarse en “Y las negras qué”, argumentado por Inés María Martiatu (2012), que le hizo acreedora del Premio Casa de las Américas, aún inédito, como una de las sensibles deudas del pensamiento social en el país. Cabe preguntarse dónde están, qué sabemos de las heroínas afrocubanas en nuestra gesta de liberación, qué conocemos de Mariana Grajales, más allá de ser la potente madre de los Maceo.

La clave de los feminismos negros en la Cuba de hoy es la recuperación y desarrollo de la historia, unida al rompimiento de la visión universalizadora de la categoría mujer y el aseguramiento de nuevos caminos de empoderamiento. Se impone el entendimiento de la diversidad de maneras de ser mujeres y cómo cada una de esas maneras marca proyecciones y agendas. En paralelo, la unidad se alcanza mediante la plataforma común situada en la emancipación de las mujeres, que debe ser asumida en perspectiva interseccional, haciendo relevante el entrecruzamiento de las variables claves de la matriz de desigualdad: género, color de la piel, territorio, generación, clase social, diversidad funcional, identidad de género y orientación sexual, situación migratoria, nivel educacional, tipo y funcionamiento familiar, entre otras.

Afrontar el problema de la invisibilización es premisa de Reconocimiento, Justicia y Desarrollo, que son las metas del Decenio Internacional de los Pueblos Afrodescendientes (2015-2024). Un Decenio que, lastimosamente, está casi por culminar sin cumplir su mandato internacional. Dentro de ello, Cuba exige lograr plena y audaz articulación entre los programas nacionales para el avance de la mujer y el de lucha contra el racismo y la discriminación racial . Leer y operar ambos en clave afrofeminista marca el desafío: de/construir los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2030 en un contexto pospandémico.

El liderazgo afrofeminista en Cuba es sostenido y creciente con efectos multiplicadores desde la década de los noventa, al calor de los impactos de la crisis denominada Período Especial, y de los preparativos para la Conferencia Mundial sobre el Racismo, la Xenofobia y otras Formas Conexas de Intolerancia celebrada en Durban (2001). Esta, auspiciada por la ONU, logró aportar el programa mundial antirracista más potente y universal que haya existido.

Un rasgo esencial de los feminismos negros en la sociedad cubana actual es la ampliación. Estos trascienden sus límites habituales anclados en proyectos socioculturales para diversificarse y afianzarse. Se alzan aquí la impronta de los emprendimientos económicos afrofeministas, sobre los que cabe preguntarse si contribuyen a cambiar los rostros, los sentidos, y el alcance de los feminismos negros en el país. De tal modo, con la viajera universal que es la pregunta, detengo el análisis para, en un segundo artículo, dialogar con ustedes sobre cuáles son las tendencias que caracterizan los afrofeminismos en Cuba, dónde están los cambios, porqué y cómo.


Rosa Campoalegre Septien


Elogio grande para mí misma

Georgina Herrera

Yo soy la fugitiva
soy la que abrió las puertas
de la casa-vivienda y “cogió el monte”.
No hay trampas en las que caiga
Tiro piedras, rompo cabezas.
Oigo quejidos y maldiciones.
Río furiosamente
Y en las noches
bebo el agua de los curujeyes,
porque en ellos
puso la luna, para mí sola,
toda la gloria de su luz.

Nuestra compañera Yari Campos, a la izquierda de la foto.


¿Qué son los feminismos negros? Debates epistémicos, prácticas en cimarronaje y desafíos políticos en post pandemia.


¿Qué son los feminismos negros? Debates epistémicos, prácticas en cimarronaje y desafíos políticos en post pandemia.